Un hombre advierte del peligro de ducharse descalzo en el gimnasio

Probablemente te has apuntado alguna vez al gimnasio o has ido a una piscina pública. Y probablemente en más de una ocasión, una vez allí, se te han olvidado las chanclas en casa y has decidido ducharte descalzo. Sabes que está mal, te lo han repetido tus padres mil veces, pero lo haces igualmente porque ¿qué es lo peor que puede pasar?

Pero, en realidad, las duchas de los gimnasios y las piscinas públicas son lugares potencialmente peligrosos cuando se trata de infecciones por hongos. Esto se debe a que son zonas húmedas y calientes, fomentando así la aparición de bacterias, y por lo tanto, aumentando el riesgo de contraer infecciones. De ahí que siempre se recomiende el uso de chanclas a la hora de caminar por estos espacios: de esta forma se evita el contagio. Sin embargo, no siempre se toma esta medida de higiene en serio, y las consecuencias son peores de lo que pensamos. 

Jill WT/Shutterstock

Un hombre de Texas, (EE.UU.) vivió en carne propia dichas consecuencias, y contó a los medios de forma anónima su horrible experiencia. Una tarde, acudió a su gimnasio habitual para entrenarse para un maratón. Cuando terminó, fue a darse una ducha, pero se le habían olvidado las chanclas. Para evitar volver al trabajo sudado por el ejercicio, decidió hacer una excepción y ducharse descalzo. Y ahí fue cuando cometió el tremendo error que pagaría muy caro.

Al principio empezó notando un pequeño punto en su pie izquierdo que era un poco más duro que el resto y le picaba un poco. El médico le diagnosticó una verruga plantar (un tumor benigno causado por el virus del papiloma humano, VPH). Sin darle mucha importancia, decidió tratarlo con remedios caseros pero, a medida que pasaban los meses, la cosa parecía no sanar. Preocupado, acudió de nuevo al médico, donde comenzó un tratamiento específico. Y al final, éste fue el resultado:

Este es el estado de su pie seis meses después de que le saliera la primera verruga. Como resultado del tratamiento, lo que era una verruga se convirtieron de pronto en cinco. Su pie se le hinchó y el dolor era tan intenso que casi no podía ni andar. Meses después, finalmente, el hombre se sometió a una cirugía donde tuvieron que hacerle injertos de piel a base de escamas de pescado para cerrarle las heridas. Ahora ya está curado, pero necesitará un par de meses hasta que pueda volver a caminar con normalidad.

Lo que le pasó a este hombre le podría haber pasado a cualquiera. Solemos tomarnos este tipo de precauciones a la ligera, pero lo cierto es que las bacterias están ahí, aunque no las veamos. Por eso es importante no ignorar determinados hábitos de higiene, especialmente en zonas húmedas, pues estas son propensas a la proliferación de bacterias y hongos. La próxima vez que vayas al gimnasio o a la piscina, recuerda siempre llevar las chanclas contigo. 

wavebreakmedia/Shutterstock 

Además de no olvidar las chanclas, hay una serie de hábitos que puedes seguir para reducir al máximo este tipo de infecciones:

- Dúchate siempre con las chanclas puestas.

- No compartas tus chanclas con otras personas.

- Después de la ducha, sécate muy bien los pies.

- Utiliza zapatos bien ventilados, o alterna tus zapatos para no utilizar siempre los mismos.

- Cámbiate de calcetines al menos una vez al día.

- Si quieres ir un paso más allá, puedes utilizar talco antimicótico para pies.

Ahora ya sabes todo lo necesario para disfrutar de las zonas públicas sin miedo a contraer una infección. No cometas el mismo error que el hombre de Texas, ¡cuidar tus pies está en tu mano! 

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