Tratamientos de belleza que ponían en peligro la vida de antaño

"El que quiera ser bello, que le cueste". Este es un dicho bien conocido y hay mucha verdad en él, sobre todo para las mujeres. Desde la antigüedad hasta el siglo XIX hubo algunas tendencias de belleza que incluso costaron la vida a algunas mujeres. Y todo esto siempre en nombre de la hermosura.

Quizás nunca antes habías oído hablar de los siguientes 4 hechos.

Hecho 1:

En el siglo XVI, el rostro blanco se puso de moda porque supuestamente las mujeres se veían más jóvenes, etéreas y angelicales. Pero en aquel entonces, las sustancias que existen hoy en día todavía no existían. Las mujeres de la época hacían una mezcla con agua, vinagre y plomo, para formar una pasta blanca que se aplicaban en la cara. Incluso la Reina Isabel lo usaba para esconder sus cicatrices de varicela. Aunque alisara temporalmente la piel, el plomo causaba decoloración en el cutis, pérdida de cabello y dientes frágiles; pero lo peor es que después de un tiempo podía incluso causar la muerte. Ciertamente no es un programa de belleza que los médicos recomienden hoy en día. Pero en aquel entonces, casi nadie quería renunciar a la "noble palidez".

Hecho 2:

Ya en el antiguo Egipto las mujeres utilizaban delineador negro, que producían a partir de hollín, óxido de hierro y óxido de manganeso. Esta mezcla tóxica podía causar síntomas similares a los de la enfermedad de Parkinson. Sin duda, para Cleopatra los baños de leche de burra eran más saludables.

Flickr/Alf Igel

Hecho 3:

Mirando hacia el siglo XIX, encontramos otra tendencia absurda de maquillaje. A pesar de los nuevos descubrimientos gracias a la ciencia, los fabricantes de maquillaje continuaban anunciando las "obleas de arsénico para el cutis". Los consumidores sabían que estos eran venenosos, pero muchos de ellos pensaban que las dosis pequeñas no podían hacer daño. Sin embargo, el arsénico destruía los glóbulos rojos, por lo que provocaba una apariencia extremadamente pálida que se consideraba bella en ese entonces. Sin embargo, también podía provocar la muerte.

Hecho 4:

Cuando se desarrolló la técnica de rayos X en 1895, los efectos reales en el cuerpo humano apenas se conocían. Cuando los científicos informaron de que los pacientes perdían pelo después de la radiación, muchos charlatanes se aprovecharon de esto en ciertas clínicas de depilación, donde utilizaron el "Tricho System", un dispositivo de rayos X para la depilación. Los clientes recibían un tratamiento facial de cuatro minutos una vez a la semana durante varios meses. Esto producía la pérdida de cabello a largo plazo, pero también la aparición de arrugas, pérdida de tejido, manchas blancas y marrones, así como otras enfermedades de la piel y cáncer.  

Afortunadamente, esto ha cambiado y las mujeres ya no tienen que parecer fantasmas para ser consideradas hermosas. A medida que avanza la ciencia, también sabemos mucho más sobre los alcances de diferentes sustancias, por lo que los tóxicos procedimientos de antaño están prohibidos hoy en día. Actualmente, muchos fabricantes de cosméticos están preocupados por la salud de sus clientes. Pero tal vez las generaciones futuras sacudirán sus cabezas con nuestras técnicas de belleza.

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