Los médicos advierten: las esponjas de lufa son dañinas para la salud

Una ducha caliente acaba con la suciedad y las bacterias del cuerpo. Al final tiene uno la sensación de estar fresco y con ganas de ponerse la ropa limpia. Muchos usan esponjas de lufa sintéticas o masajeadoras para retirar las células muertas, estimular la circulación o mejorar el estado de la piel en general. 

Sin embargo, lo cierto es que estas pueden hacer que uno salga de la ducha menos limpio que cuando entró. Y es que lo que pocos saben es que estas esponjas pueden convertirse en un cultivo de bacterias, moho y hongos. 

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La causa de esto es la humedad permanente que se produce en la esponja y el baño en general, porque nunca acaban de secarse. Los patógenos pueden provocar que los problemas de piel ya existentes, como acné, empeoren; o incluso, pueden causar la aparición de nuevas enfermedades. 

Estas esponjas son capaces de provocar úlceras e incluso conjuntivitis. Además, la fricción con la piel puede provocar pequeñas heridas y, posteriormente, infecciones. Además, el uso de esponjas de lufa puede resecar mucho la piel.   

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Por estos motivos, lo mejor es pasarse a las manoplas de tela, que puedes meter en la lavadora después de usarlas. La tradicional pastilla de jabón también es muy eficaz para la limpieza de la piel. 

Si a pesar de todo, resulta que no puedes vivir sin tu esponja de lufa, aquí tienes unos consejos que puedes seguir: 

  • Después de cada uso, deja secar la esponja de lufa con  aire completamente fresco (y no en el baño). 
  • Renueva tu esponja de lufa una vez al mes. 

 

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  • Nunca la utilices en el rostro o la zona genital, pues son áreas muy proclives a infecciones. 
  • Cuando te depiles con cuchilla o navaja, deja pasar un par de días antes de volver a usar la esponja de lufa. Después del depilado, la piel está extremadamente sensible y si la frotas con una esponja de masaje, abrirás pequeños cortes en la piel por los que pueden colarse las bacterias. 
  • No uses la esponja de lufa más de dos veces por semana.  

Flickr/Steve Johnson

Por supuesto, la decisión de usarla o no es toda tuya: lo importante es que si lo haces, sea de forma higiénica. Así, la próxima ducha que te des no tendrá graves consecuencias en tu salud. 

Este sitio web no tiene el propósito de sustituir, completar o refutar los consejos, exámenes, tratamientos o diagnósticos profesionales de médicos, farmacéuticos, psicoterapeutas, facultativos médicos o cualquier otro profesional médico.

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